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El envejecimiento de la piel aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cutáneas

Las pieles de los ancianos sufren más ya que son más débiles y sensibles al no haber sido cuidadas en la edad adulta. Las medidas preventivas, el uso de productos específicos y las visitas periódicas al dermatólogo disminuyen el riesgo de sufrir problemas cutáneos.

El exceso de sol y el desuso de cremas de protección en la edad adulta provocan un aumento de las arrugas y una debilitación de la piel en la vejez, volviéndola más sensible y aumentando el riesgo a sufrir enfermedades cutáneas. Ante esta circunstancia, la Academia Española de Dermatología ha advertido de que el envejecimiento de la piel es un asunto que merece la atención de los afectados, sus familias y las autoridades sanitarias.

Cómo otros órganos del cuerpo humano, la piel, con el paso del tiempo, también envejece y se deteriora. Los ancianos deben tener un cuidado especial pues las arrugas y la sequedad la hacen más sensible y aumentan las probabilidades de sufrir quemaduras solares.

Los cambios ambientales y de temperatura producen más sequedad en la piel. Por eso, especialmente los ancianos, tienen que mantenerla hidratada y protegida de estos cambios y de los rayos ultravioletas. Las zonas más fotoexpuestas son el escote y la cara, y es ahí donde hay que extremar los cuidados.

Según la Academia Española de Dermatología (AEDV), las cremas hidratantes especiales para cada zona del cuerpo son indispensables  para los ancianos independientemente de tenerla o no en mal estado al igual que es necesario  usar ropa y calzado adecuados a los cambios climáticos.

El consumo más continuado de medicamentos durante esta etapa de la vida, hace que se manifiesten en la piel algunas reacciones de intolerancia, etc..

La AEDV recomienda que los ancianos acudan al menos una vez al año al dermatólogo siempre que el paciente no sufra lesiones cutáneas graves cómo tumorales, o pieles muy dañadas por el sol. En este caso las visitas deberían ser más regulares, cómo mínimo cada 6 meses.

En casos en que el paciente tenga escasa movilidad porque por edad, o enfermedad tengan que pasar mucho tiempo en la cama, es probable que tenga úlceras difíciles de curar, por ello lo más fácil es que la persona encargada de cuidarle se ocupe de evitar roces y presión sobre las zonas afectadas cambiándole de postura cada dos o tres horas.

La prevención durante la edad adulta influye en el estado de la piel durante la vejez, y aun cuidándose es difícil mantener una piel completamente sana. Gracias a los medios de comunicación la población  es cada vez es más consciente del riesgo que sufre la piel y consultan a su dermatólogo cuando ven un factor de riesgo, por ejemplo el aumento de tamaño de un lunar o el enrojecimiento de éste.

La Academia Española de Dermatología recomienda:

  • El uso en los ancianos de cremas hidratantes específicas para cada zona del cuerpo.
  • Una consulta anual al dermatólogo en caso de tener una piel sana y al menos dos si tiene la piel fotoenvejecida.
  • Los responsables de los cuidados de anciano con limitación de movimientos deben cambiarles de postura cada 2 o 3 horas para evitar la aparición de úlceras.
  • El uso de calzado y prendas que protejan de los cambios climáticos.
  • La prevención de arrugas causadas por el sol durante la edad adulta con cremas específicas.
  • Evitar el consumo del tabaco, que interviene en el envejecimiento de la piel.
  • Consultas preventivas en caso de cambios en un lunar o aparición de cualquier lesión

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