Caída del cabello en otoño: ¿es estacional o deberías consultar con un dermatólogo?
Llega el otoño y, de repente, parece que hay pelo por todas partes.
En la ducha, en el cepillo, sobre la almohada o en la ropa.
Es habitual escuchar que en esta época “el pelo se cae más”, pero cuando la cantidad aumenta de forma evidente es normal preguntarse si realmente estamos ante una caída estacional o si puede existir algún problema detrás.
Porque perder cabello forma parte de su ciclo natural. Lo importante es saber reconocer cuándo esa caída deja de parecer habitual.
¿Es normal que se caiga más el pelo en otoño?
El cabello atraviesa diferentes fases a lo largo de su ciclo de crecimiento.
Cada pelo crece durante un periodo determinado, pasa posteriormente por una fase de transición y finalmente entra en una etapa de reposo antes de desprenderse.
Por eso perder cierta cantidad de cabello diariamente es completamente normal.
Además, existen momentos del año en los que podemos percibir un aumento de esta caída. El otoño es uno de ellos.
Sin embargo, atribuir automáticamente cualquier pérdida de cabello a un fenómeno estacional puede hacer que pasemos por alto otras causas.
¿Cuándo deja de parecer una caída estacional?
Más que contar exactamente cuántos cabellos perdemos cada día, conviene prestar atención a los cambios.
Si de repente encontramos una cantidad considerablemente mayor de pelo al lavarlo o cepillarlo, la caída se prolonga durante semanas o empezamos a notar una reducción visible de la densidad, merece la pena estudiarlo.
También debemos prestar atención si aparecen zonas concretas con menos cabello, entradas que avanzan, un ensanchamiento progresivo de la raya o áreas completamente despobladas.
La forma en la que se pierde el pelo puede aportar mucha información sobre lo que está ocurriendo.
No todas las caídas del cabello son iguales
Hablar de “caída del pelo” engloba situaciones muy diferentes.
Una de ellas es el efluvio telógeno, que provoca una caída difusa y más abundante de lo habitual. Puede aparecer después de determinadas situaciones que alteran el ciclo del cabello.
Pero existen muchos otros tipos de alopecia.
La alopecia androgenética, por ejemplo, suele producir una pérdida progresiva de densidad y grosor del cabello y puede afectar tanto a hombres como a mujeres.
La alopecia areata, en cambio, suele manifestarse mediante áreas bien delimitadas en las que desaparece el pelo.
También existen alopecias cicatriciales y otros problemas capilares que necesitan un diagnóstico y tratamiento específicos.
Por eso dos personas que aseguran que “se les cae mucho el pelo” pueden estar experimentando procesos completamente diferentes.
¿El estrés puede provocar caída del cabello?
Determinadas situaciones de estrés físico o emocional pueden influir en el ciclo capilar y relacionarse con algunos episodios de caída.
Pero el estrés no debería convertirse en la explicación automática para cualquier problema del cabello.
Cambios importantes en la alimentación, determinadas enfermedades, déficits nutricionales, alteraciones hormonales, algunos medicamentos y diferentes patologías del cuero cabelludo también pueden estar relacionados con la pérdida de cabello.
Encontrar la causa es precisamente una de las partes más importantes del diagnóstico.
El champú no suele ser el responsable
Cuando encontramos una cantidad considerable de cabello en la ducha es fácil pensar que lavarlo con demasiada frecuencia puede estar provocando su caída.
Sin embargo, los cabellos que observamos durante el lavado normalmente ya se encontraban en una fase en la que iban a desprenderse.
Reducir drásticamente la frecuencia de lavado no soluciona por sí mismo un problema de alopecia.
Tampoco cambiar continuamente de champú suele resolver una caída cuyo origen se encuentra en el propio ciclo capilar o en una enfermedad del cabello.
¿Y los suplementos para el pelo?
Vitaminas, minerales y complementos destinados al cabello ocupan cada vez más espacio en farmacias, supermercados y redes sociales.
Pero tomarlos sin conocer la causa de la caída no siempre tiene sentido.
Si existe un déficit concreto, corregirlo puede formar parte del tratamiento. Sin embargo, no todas las alopecias están provocadas por una carencia nutricional.
Antes de intentar solucionar el problema mediante suplementos, conviene saber por qué se está produciendo.
¿Cuándo conviene acudir al dermatólogo?
Si la caída es mucho mayor de lo habitual y se mantiene en el tiempo, existe una pérdida visible de densidad o aparecen zonas concretas sin cabello, es recomendable realizar una valoración dermatológica.
También conviene consultar cuando el problema se acompaña de picor, dolor, inflamación, descamación u otros cambios en el cuero cabelludo.
El dermatólogo puede estudiar tanto el cabello como el cuero cabelludo y determinar qué tipo de caída está ocurriendo.
En determinados casos también puede ser necesario valorar posibles causas subyacentes.
Cuanto antes sepamos qué ocurre, mejor podremos tratarlo
Uno de los errores más frecuentes ante la caída del cabello es esperar durante meses confiando en que desaparecerá sola.
En algunos casos efectivamente puede tratarse de un proceso temporal.
En otros, sin embargo, estamos ante una alopecia progresiva en la que realizar un diagnóstico temprano permite actuar antes de que la pérdida avance.
Por eso no existe un único tratamiento válido para “la caída del pelo”.
El tratamiento dependerá siempre de su causa.
La salud del cabello también es dermatología
Los problemas capilares no son únicamente una cuestión estética.
La tricología es la rama de la dermatología dedicada al estudio del cabello y del cuero cabelludo, y permite diferenciar los distintos tipos de alopecia y establecer el abordaje más adecuado para cada paciente.
En Clínica Fernández-Crehuet, clínica especializada en dermatología en Córdoba, cuentan con una Unidad del Pelo dedicada al diagnóstico y tratamiento de las diferentes causas de pérdida de cabello.
Porque notar más pelos en el cepillo durante unas semanas no tiene por qué significar que exista una enfermedad.
Pero cuando la caída persiste o nuestra densidad empieza a cambiar, tampoco deberíamos asumir que “será por el otoño”.
Saber qué está ocurriendo es el primer paso para poder tratarlo.
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